Ganja Queen: el caso de Schapelle Corby
Schapelle Corby tiene 32 años, cabello oscuro y hermosos ojos azules. Tristes ojos azules. Lleva ya 5 años recluida en la inhumana cárcel Kerobokan en Bali, condenada por un crimen que no cometió, víctima de movimientos políticos que buscaban un caso lo suficientemente fuerte para mostrar una señal de la política de Indonesia sobre el tráfico de drogas.
La llamaron Ganja Queen, la reina de la mariguana, y no cuenta con el apoyo de su propio gobierno, quienes están más preocupados de mantener buenas relaciones con Indonesia, que de salvar a una de sus ciudadanas. La prensa australiana pasó de mostrar la historia de Schapelle a tratar su caso como el de otro traficante de drogas que no merece mayor perdón.
En Octubre del 2004 ella viaja con familiares y amigos a Indonesia, donde reside su hermana mayor junto a su esposo, deseando únicamente unas semanas de tranquilidad, antes de encargarse del cuidado de su padre, a quien le habían diagnosticado cáncer. Toman el avión en el aeropuerto de Brisbane, en donde sus bolsos fueron revisados y pesados, sin que se detectara la presencia de drogas. A partir de ese momento, Schapelle y sus acompañantes no volvieron a tener contacto con el equipaje hasta su llegada al aeropuerto de Ngurah Rai.
En el lugar, mientras revisaban los bolsos Schapelle, para audar al agente de aduana, abre la funda de su tabla de surf, sorprendiéndose al ver en su interior una bolsa con marihuana, sin entender cómo llegó ahí. Inmediatamente comienza un movimiento en el lugar, aislando a la australiana, quien es retenida por horas hasta la llegada de su hermana, quien logró evitar que la obligaran a firmar unos documentos (escritos en indonesio, y mal traducidos para ella en inglés, obviando ciertas partes) en los que confesaba ser la dueña de la droga.
Los oficiales de aduana y la policía manosean las pruebas, bolsas y droga, sin siquiera usar guantes, contaminándolas con sus propias huellas y ADN. Schapelle y sus hermanos les piden que pesen el equipaje para comparar los datos con los de la aduana de Brisbane, y que tomaran huellas y otras pruebas antes de manipularlo, pero sólo reciben las risas de los agentes como respuesta.
Es el comienzo de una pesadilla. Señalada como culpable aún antes de iniciar el juicio, los medios de comunicación indonesio comienzan una campaña para demonizarla, obedeciendo a la necesidad política del país de tener un caso fuerte que asuste a cualquier traficante de droga internacional. En un país en donde las marchas y protestas están prohibidas, se organizan varias para pedir que la australiana sea encontrada culpable y condenada a la pena máxima del país por tráfico de drogas: la muerte.
Uno de los jueces asignados a su caso, no ha exculpado ni encontrado inocente a ninguno de los acusados presentados ante él en más de 500 casos de tráfico de drogas. Las grabaciones de la cámara de seguridad del aeropuerto de indonesia no fueron requeridas por el juez y luego, misteriosamente, fueron borradas. Pese a la insistencia de Schapelle y sus abogados de que se analice el origen de la marihuana (ya que, de demostrar que no era de origen australiana, incluso que era originaria de Indonesia, habría exculpado inmediatamente a la joven), la droga sigue siendo manipulada sin ningún cuidado por oficiales y los mismos jueces, y finalmente es destruida completamente (junto al resto del equipaje), por lo que se vuelve imposible usarla como prueba para futuras apelaciones. La no realización de estas pruebas va incluso en contra de las leyes indonesias.
Tampoco se consideraron una serie de puntos y argumentos de la defensa:
1.- Schapelle no era consumidora de drogas, toda prueba realizada lo demostraba.
2.- Schapelle viajaba junto a familiares y amigos, usando su nombre completo y real (no un alias) en un viaje programado que duraría alrededor de 2 semanas, accción extremadamente inusual entre los traficantes de drogas, que realizan viajes en solitarios y sólo por un par de horas o días.
3.- Increíblemente, el bolso que llevaba su tabla de surf es uno de los poquísimos seleccionados por los agentes de aduana (entre cientos) para ser revisados a su llegada al aeropuerto en Indonesia.
4.- El valor de la droga decomisada en Australia era de AU$40.000 aprox., mientras que en Indonesia la misma cantidad estaba valuada en AU$5.ooo, por lo que no existían motivos económicos que justificaran su envío (es una pérdida considerable de dinero).
5.- De haber sido suya, Schapelle mostró una gran capacidad como traficante al lograr hacerla pasar a través del aeropuerto de Brisbane, el de Sidney, tras ser revisada por agentes de aduana, máquinas de rayos x y perros entrenados.
6.- En Australia se descubrió una red de tráfico de drogas que operaba a través de los encargados de equipaje de los aeropuertos, quienes metían cocaína y marihuana en los equipajes de los pasajeros una vez que ya habían pasado por la revisión. El mismo día que Schapelle viajó, la red realizó considerables movimientos de cocaína y otras drogas desde Brisbane hasta Sidney (en donde el vuelo de la joven hizo una parada antes de dirigirse a Indonesia).
7.- Coincidentemente, el caso de Schapelle no sólo es el de mayor tráfico de marihuana detectado en el aeropuerto. Es el único, no hay bases ni casos anteriores, ¿por qué, justo cuando el gobierno comienza una campaña para amedrentar a posibles traficantes internacionales, se da a conocer el primer caso de entrada ilegal de esta droga, y su juicio?
Nada de esto importó. Con acusaciones de corrupción de la fiscalia y los jueces (al haberse filtrado información según la cual la australiana tendría más posibilidades de salir inocente tras un pequeño pago por parte del grupo defensor), con un verdadero circo mediático organizado en Indonesia para demonizar a Schapelle, con marchas contra ella presionando a medios y jueces. Peor, aún, violando los Derechos Humanos, el juicio a Schapelle inició señalándola completamente como culpable, por la fiscalia, jueces, medios de comunicación, y por el propio gobierno indonesio.
Artículo 10.
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
Artículo 11.
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
Hoy Schapelle vive hacinada, en una pequeña celda de unos 5m. de ancho, que es compartida por hasta 12 mujeres, en donde los retretes estan casi al lado de donde se prepara la comida, y cuya única agua disponible (no potable) es sacada de un pozo en el mismo recinto. Ratas y cualquier tipo de insecto completan el cuadro. Sumado a un estado de depresión clínica que la mantuvo recluida al menos 2 semanas en una institución mental, hacen hoy de la situación de la joven algo insostenible. Y aún le quedan 15 años de condena por cumplir.
En sus primeros meses Schapelle encontró la fuerza necesaria para escribir un libro sobre su caso. Este se vende a través de Amazon, pero las ganancias obtenidas (destinadas a costear los viajes y estadía de su madre para acompañarla, poder comprarle alimento y garantizar una mejor vida dentro del recinto) ha sido requisada en varias oportunidades por el gobierno australiano bajo las leyes de ganancias criminales.
Aún hoy se pide la ayuda de la gente. Pueden seguir los consejos de este sitio (escribir a las embajadas australianas, poner el caso en los medios de comunicación de cada país, escribir en un blog, comentar en Myspace, Facebook u otras redes sociales, usar los talentos que cada uno tiene para dar a conocer su historia, etc). Hace no mucho, se presentó ante la ONU el caso de Schapelle, buscando más ayuda para que su caso sea revisado, y se le de verdadera justicia.
No me queda más que dejarlos con el video del tema Tidak Bersalah (No soy culpable), de Tara Hack, una joven cantante independiente de New York, quien creó este tema de protesta para mostrar el caso de Schapelle, y quien lo presentó (junto a las fotografías de cientos de personas alrededor del mundo pidiendo la libertad de la australiana) ante las Naciones Unidas.













Que increible que aun se vea estas cosas me da mucha pena por la señorita hay que rezar a Dios que el es el único que nos ayuda, por que con el hombre no, aun es retrogrado , injusto e inhumano
Ojalá que algo se pueda hacer pronto. Ella se ve fuerte, pero esas condiciones en las que ella y todas las mujeres encarceladas viven no son para humanos, solo para insectos….Como es posible que aún en estos tiempos que avance en todo sentido, sigamos viviendo en tiempos de oscuridad en situaciones como éstas.Que Dios le dé fortaleza y mucha mucha fe…Muchas plegarias están contigo Schapelle…
ala gran la verdad estoy llorando por que me imagino que que horrible sera estar un una situacion asi pero el plan de DIOS es perfeceto y los “malos pagaran “ pero igual me da mucha tristeza y me encantaria hablar con ella que DIOS te cuide y te ampare schapelle …
hoy vi el documental sobre el juicio de schapelle, y me parecio totalmente absurdo, como es posible que estas personas sean tan ignorantes, es verdad que se trata de un país tercermundista, pero en el documental se ve como las autoridades de este país actuan con malicia, ya que desde un inicio la estan culpando, ellos sabian que la droga era de su país, que schapelle no consumia drogas, ademas del testimonio del reo quien escucho a otros hablando del caso y dijeron que era de ellos la marihuana pero que se habian equivocado maleta, ademas de que en indonesia quisieron cubrirse quemando la poca evidencia que habia, que si bien era poca tambien era muy obvia. Y la misma australia que prefiere quedar bien ante otro país que cuidar de sus propios ciudadanos, que clase de gobierno es ese. Honestamente yo creo en la inocencia de schapelle y espero que se encuentre bien y que pronto salga de esa prision que es una basura, mientras le mando mis bendiciones y ojala que salga pronto.
Mucha fuerza para ti y tu familia confia en Dios que el todo lo puede y todo lo hace,espero que se haga justicia y te liberen muy pronto.